lunes, diciembre 03, 2012

la roca


la playa escucha al viento,
espera que le traiga buenas nuevas

amanece y graznan las gaviotas
dibujan en el cielo 
pentagramas de sonidos discordantes

un hombre mira el tiempo que rompe en cada ola
devora su propia eternidad
mientras hurga con su llanto
el camino recorrido

piensa en la mujer

es que antes hubo una mujer
pero eso fue hace siglos

ella se llevó las caracolas
que una tarde trajo la marea
y la orilla se murió de música en silencio

ha pasado mucho tiempo
no ha comido ni bebido

simplemente es una roca desnuda de nostalgia
que siempre miró al este
esperando un cambio de color del horizonte

3 comentarios:

carmen jiménez dijo...

Sobrecogedor! Quizá la roca no sepa que el horizonte termina en ella.

La Solateras dijo...

En este poema veo dos lecturas. Primera, las gaviotas siempre traen sonidos discordantes. Segunda: el horizonte nunca cambia de color si uno se queda mirándole siempre desde la misma roca. Hay que cambiar de lugar para ver otro horizonte.
Besos a los dos.

Rosario Miloro Costas dijo...

Escribes de "puta madre", Marcelo. Me has partido el almma con el poema. Es doloroso y bello al mismo tiempo, pero no veo esperanza en él, solo pérdidas y el paso del tiempo en contra. Un beso, poeta.

Rosario.