miércoles, febrero 16, 2011

evocación

los abrazos suelen esconderse entre los árboles
eso me decías cada vez que te soñaba
ahora cuando miro el bosque
entre ramas que semejan tu cabello
y hojas que se visten con tus manos
busco aquel abrazo interminable
convocado por la luna
toda tu te alejas de mi pulso
y es la vida como un río 
la que arrastra tu perfume
la orilla es un refugio
el lugar definitivo 
para ver como te pierdes de mi vista
quizás debí arrojarme al río aquella vez
quizás el río que es la vida y se dirige al mar eterno
te devuelva a mi en otro río
en otra vida

5 comentarios:

en las nubes dijo...

Esos últimos versos suenan a suicidio!!! mejor seguimos buscando abrazos en los árboles ;D

carmen jiménez dijo...

Todo un poema. Toda una evocación. O quizá sea justo al revés. Los primeros versos son de esos que hacen que sientas el roce de los árboles, y la hojas enredadas en tu cabeza. Son de esos versos que te arrastran hasta oler el rastro del perfume que deja la vida a su paso por el río.
No sé si la orilla es el refugio definitivo, pero es donde definitivamente te lleva la realidad.
Lo que sé es que la vida es un continuo fluir de ríos y una continua oportunidad de bañarte en ellos o seguir mirando el horizonte.
Como ves además de evocadores han sido muy inspieradores.
Un placer leerte de nuevo.
Por cierto que también leí tu último poema cursi. Ummm! A quién le dijeran esas cosas! Es maravilloso cuando alguien te piensa así. Cuando te sientes así.
Pobre del que nunca lo haya sentido!
Un abrazo doble.

María Cristina dijo...

pasando a visitarte porque hace mucho no lo hacia, saludos enormes

Anna Calero dijo...

recuerdos, nostalgia y esperanza...buena receta, vaya vaya

Rosario Miloro Costas dijo...

Una pérdida, como la Roca, duro el contenido, maravilloso el continente. Las imágenes poéticas están llenas de mágica, como en "La casa abierta al mar". Un abrazo.

Rosario.